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Situado en el valle del río Guadiela, dentro
de la llamada Hoya del Infantado. En este antiquísimo enclave, donde
hace siglos se estableció una villa romana, se encuentra la Villa de
Millana, que actualmente cuenta con 121 habitantes censados,
población que aumenta en la temporadas estival y vacacional.
El nombre del pueblo es claramente latino, y en su término se han
encontrado restos arqueológicos de la época romana consistentes en
un poblado con su necrópolis, así como trozos de mosaicos y
cerámica. Si por este enclave pasaba algún antiguo camino romano,
luego en la Edad Media el pueblo volvió a cobrar vida, aunque nunca
la tuvo demasiado importante.
Su historia es común a todos los demás pueblos que forman la Hoya
del Infantado, especialmente Alcocer y Salmerón, entre los que se
encuentra. Tras la reconquista perteneció al Común de Villa y Tierra
de Huete. Pasó luego al señorío de doña Mayor Guillén, por donación
del Rey Alfonso X el Sabio, también poseedora del señorío de
Cifuentes, allá por 1253.
Más tarde pertenecería al señorío de Don Juan Manuel. Fue también de
doña María de Albornoz y de su marido don Enrique de Villena "el
Nigromántico", y acabó por pasar, en el siglo XV, al poder de la
casa de Mendoza, que recibió su más importante título, el de duques
del Infantado, de esta tierra alcarreña. En esta noble casa
permaneció ya hasta el siglo XIX.
Actualmente el pueblo es tranquilo y pequeño. La actividad ha ido
decayendo, aunque el pueblo aún es habitado durante el año por
ciento y pico lugareños. Aún así, en la temporada veraniega, y
durante todo el año, en periodos vacacionales el pueblo aumenta su
población y actividad exponencialmente. En los últimos años se han
visto escasas reformas por parte del ayuntamiento, insuficientes,
suscitando las quejas por parte de la población no censada.
Iglesia de Santo Domingo de Silos
Iglesia del siglo XIII y reformada en el XVI. El patrimonio más
importante de la villa de Millana. Gran parte del templo fue
ampliado en el siglo XVI, pero sus muros de fuerte sillar, con
muchas marcas de cantería, y, sobre todo, su puerta románica
majestuosa, obra todo de los comienzos del siglo XIII pertenecieron
a la misma señora, doña Mayor Guillén, y quizás ella misma se
encargó de hacer venir a los artistas, de origen o influencias
francesas, que construyeran este templo o tallaran su puerta.
Se aloja ésta en un saledizo cuerpo de sillares bien tallados. Se
cubre este cuerpo con un tejaroz sostenido por magnífica serie de
canecillos y metopas con decoración de monstruos y rosetas. El
ingreso se constituye por serie de cinco arquivoltas baquetonadas,
con un arco liso que hace de cancel, y que se apoya en lisas jambas
laterales que escoltan el ingreso, mientras que las arquivoltas lo
hacen en una serie de cuatro columnillas adosadas a cada lado, con
basa moldurada y sobre corrido plinto. Estas columnas se rematan en
sendos capiteles que ofrecen una bella e interesante decoración, con
iconografía tomada del bestiario medieval, utilizando modelos del
románico europeo o castellano, con parejas de harpías, grifos,
perros y otros seres imaginarios enfrentados o en lucha, sin duda,
una de las colecciones escultóricas más llamativas de la provincia.
La iglesia parroquial se utiliza hoy en día por la población
cristiana del pueblo. Durante Semana Santa y en las fiestas de La
Virgen de la Fuensanta parten desde ella en procesión varias
imágenes: de Cristo y de la Virgen de la localidad.
Ermita de la Virgen de la Fuensanta
Esta ermita se encuentra a unos tres kilómetros al oeste del pueblo,
en un alto desde el que se divisan magníficos panoramas de toda la
Hoya del Infantado. En su interior se encuentra la imagen románica
de esta Virgen. La tradición dice que en este lugar había un pozo, y
en una ocasión en que los pastores de la zona iban a sacar agua para
dar de beber a sus rebaños, vieron sorprendidos que el nivel de las
aguas ascendía hasta que al llegar al brocal se detuvieron, llevando
en su superficie esta imagen mariana, desde entonces muy venerada.
También hay otros rumores y versiones de esta aparición mariana,
donde finalmente, se dice que la visión de la imagen fue una
confusión de los testigos, y se cuenta que en realidad eran unas
albardas (sacas que se equipaban a los burros para transportar
elementos) y por ello uno de los gentilicios que reciben los
procedentes del pueblo es albarderos, actualmente sólo conocido por
habitantes de la zona.
Actualmente, durante la festividad de la La Virgen de la Fuensanta
del 29 de agosto, es costumbre entre los lugareños acudir a la misa
celebrada en la ermita y pasar el día en el paraje del alto.
Ermita de San Sebastián
Esta pequeña ermita se encuentra a la entrada del pueblo, viniendo
desde Alcocer. En ella se celebra una de las fiestas del pueblo, la
de San Sebastián, el 20 de enero. Son unas fiestas menores pero
durante la noche del 20 enero se colocan hogueras por el camino a la
ermita y se camina en procesión a ella.
Casona de los Astudillo
Por el pueblo se ven algunos ejemplares interesantes de arquitectura
popular alcarreña, en varias casas hay tallados en piedra escudos de
armas en los portones, además de encontrarnos con caserones
típicamente alcarreños. Destaca una casona nobiliaria que muestra
sobre la puerta un enorme escudo de armas tallado en piedra, con el
apellido Astudillo y la fecha 1700, en un conjunto de exuberante
barroquismo. Lamentablemente, la casona se encuentra en pésimo
estado de conservación, ya que el ayuntamiento no se decide a
proteger el interesante pero deteriorado patrimonio del pueblo.
Necrópolis romana
Subiendo hacia la Ermita de la Virgen de la Fuensanta, en una de las
laderas que se encuentra a unos 2 km al oeste del pueblo se
encuentran los restos de un poblado romano y su necrópolis, donde se
han encontrado sus restos arqueológicos asi como trozos de mosaicos
y cerámica. Actualmente el asentamiento es poco conocido y ha sido
poco excavado, pero se pueden observar las bases de habitáculos de
esta antiquísima villa romana.
La festividad más importante del año en la villa de Millana. Durante
esta fiesta el pueblo aumenta su población hasta su máximo
exponente. Como ya comentamos en los detalles de la Ermita de la
Virgen de la Fuensanta, es costumbre entre los lugareños acudir a la
misa celebrada en la ermita y pasar el día en el paraje del alto y
visitar la efigie de la Virgen de la Fuensanta que se guarda en
dicha ermita.
En el fin de semana más próximo a este día 29 de agosto, el pueblo
disfruta de sus fiestas con actuaciones musicales durante tres o
cuatro noches, corrida de toros, encierros y muchas más actividades
interesantes. Es una época especialmente indicada para los jóvenes
del pueblo, que llenan la localidad durante estas fechas. (Texto de
Wikipedia, ver link y fotos) |