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Illana es un municipio de la provincia de
Guadalajara perteneciente a la comunidad autónoma de Castilla-La
Mancha (España) y situado en la Baja Alcarria, con una población
próxima a los 800 habitantes y una extensión de 94 km², se encuentra
a 750 msnm. Se ubica equidistante de las capitales de provincia de
Guadalajara, Madrid y Cuenca a unos 90 km. Situada en un estrecho
barranco y dominada por altos cerro es atravesada por 2 pequeños
arroyos de caudal constante.
El escudo municipal esta constituido por un olivo, que es árbol
predominante en estas tierras, la mitra arzobispal del arzobispado
de Toledo del cual dependía y la Cruz de Calatrava.
La villa de Illana cuyo nombre procede del latín “Juliana”, se
divide en tres zonas, la villa, la solana y la umbría. La villa en
el centro del pueblo, la solana en la vertiente dominada por el
barrio de las cuevas y el cerro Chichagatos e iluminada por el sol
de medio día y la umbría, en la vertiente que apoya al norte donde
encontramos el Zacatín, el Puntio, la fuente de los tres caños y el
Palacio de Goyeneche. En medio de las dos vertientes se encuentra el
barranco o arroyo de la Fuentevieja.
La historia de Illana y los curiosos avatares que en ella han
sucedido a lo largo de los siglos por su condición de cabeza de
importantes territorios de la Orden Militar de Calatrava la hacen
acreedora de un interesante muestrario de edificios y obras de
interés artístico en su conjunto urbano. Edificios de cal y canto,
de tapial rellenando los huecos de los entramados de la madera y
muchos singulares con esquinas y portaladas de sillería tallada son
los que forman el conjunto urbano que hacen de Illana una luminosa
población alcarreña.
Sus calles son estrechas y sin aceras, a excepción de la de “Las
Parras” que recorre al pueblo de este a oeste.
Hasta la tercera parte de la población de Illana vivió en tiempos
pasados en el barrio de las cuevas por la condición escalonada del
terreno en que se ubica el pueblo. Actualmente se conservan una
docena de estas casas cuevas, de las más de 50 que llegó a haber. En
tiempo estas cuevas también sirvieron de bodegas, en pleno Siglo de
Oro español Illana tuvo fama de uno de los mejores vinos de
Castilla, así se sirvió en el Palacio del Infantado en el
recibimiento del rey Felipe III tras su boda, hoy apenas quedan
viñas.
De las ermitas existentes, la principal es la de Nuestra Señora del
Socorro, patrona del pueblo, a la que sus habitantes (illanitos) le
cantan:
Santa Maria, Madre de Dios
Ampara noche y día al pobre pecador
Tú eres toda la esperanza del pueblo de Illana
Danos tu bendición
Destacan el arco del Puntio junto al ayuntamiento, la plaza mayor
con su típico pilón de dos caños, calles como Las Parras,
Chichagatos, Fuentevieja, Pilarejos o Tenerías y barrios como el del
Zacatín de los más típicos y antiguos de Illana.
La iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción es del siglo
XVI en su cabecera, siendo rehecha y terminada en el XVII y
restaurada por el tesón y coraje de todos los illanitos en 1999.
Iglesia de una sola nave con 3 tramos, en la cabecera un crucero con
bóveda de crucería que alberga un impresionante retablo Barroco sin
dorar, obra del taller de los Churriguera
En la calle del Puntio, nº 8 nació en 1541 Fray Melchor de Prego
Cano, Santo dominico al que se le atribuyen muchos milagros, abogado
de tempestades y tormentas salía a la calle y mirando al cielo hacia
pronóstico “este año será bueno de melones, o de patatas, o de
judías…” y los agricultores illanitos sembraban de aquello que el
Santo decía pues siempre acertaba y las cosechas eran estupendas. En
la villa aún se recuerdan algunos de sus milagros, algunos
relacionados con la resurrección de niños fallecidos.
Productora de cebada, trigo y girasol, tuvo fabrica de aceite y
harina, y conserva ciertas cabezas de ganado ovino, bovino y
porcino.
Peculiar expresión del pueblo son los cánticos como las tiritainas
de San Isidro, las coplas alusivas a los problemas de la
agricultura, las leyendas, poesías que corren de boca en boca sin
conocer su autor. La más popular de las leyendas es la de “La mora
encantada”, dicen que en un paraje de altos roquedales, a la orilla
izquierda del valle que de Aldovera va a Vallaga, donde se ven
oquedades que se comunican entre sí, vivía una princesa mora que de
día permanecía escondida y por las noches salía.
Entre sus platos típicos encontramos las gachas de matanza, con
harina de almortas o las migas del pastor con pan duro muy picado
acompañadas con sardina, bacalao, uvas, chocolate, tomate… sin
olvidar dulces como las rosquillas de aceite, los torcios que se
enrollan en cañas y llevan vino blanco.
El costumbrismo illanito se manifiesta en su fiesta patronal en
honor a la Virgen del Socorro, el día 8 de septiembre así como en
otras festividades a lo largo de todo el año como San Antón,
Carnavales, Semana Santa, San Isidro, Corpus Christi, San Antonio…
Como corresponde a todo pueblo tan noble y antiguo. No faltan las
leyendas y cuentos populares en relación a la mítica figura de “La
Pantasma” o a la “Mora Encantada”.
El término "La Pantasma" es propio del entorno (“región de la baja
Alcarria”), hace referencia a un ser que se aparecía durante la
noche a lo incautos que se atrevían a andar por la calle. Este ser
de apariencia humanoide, iba ataviado o tapado con una sábana, de
hay la derivación del término “Fantasma”. Según la tradición, esta
era una excusa para asustar a los niños y así convencerles de que se
acostarán pronto. Sin embargo hay referencias documentales a sus
apariciones en la época del Marques Juan de Goyeneche. Al parecer
podía ser una maniobra o subterfugio, amparándose en el mito
popular, que algunos lugareños aprovechaban para arreglar sus
cuentas.
El cuento popular de la "Mora Encantada", fue transmitido de padres
a hijos en forma oral. Llegando hasta nuestros días en forma de
cuento que las abuelas narran a sus nietos. No obstante, básteme
señalar que durante más de cien años el territorio de Iluliana
(“Antigua Illana”) fue “tierra de frontera” entre las dos Españas
(“la musulmana y la cristiana”). Hasta la reconquista de la sierra
de Altomira por parte de Alfonso VIII (“El de las Navas”) a
principios del siglo XIII.
Por tanto no es de extrañar, que aunque bastante perdido, parte del
acerbo y patrimonio cultural del pueblo vea implícito las
referencias medievales en su costumbrismo y folklore. (fte-texto
wikipedia) |