| Historia 1886 |
Anquéla la Seca.
Llamado así, por la escasez de aguas, que hay en el termino,
pertenece a la nueva audiencia de inscripción de Sigüenza, y está
situado en terreno elevado, montuoso y frío, sobre un suelo de
pedriza. Tiene unos 90 vecinos, y una Iglesia parroquial de segundo
ascenso, dedicada a la Asunción dala Virgen, aneja antiguamente de
la de El Povo. Es muy antigua, pues consta, que existía ya el año
1400. Fue erigida parroquia, el año 1793, y su espadaña, fue
reedificada con buenos sillares, el 1836. Confina su término, con
los de Prados redondos, Torrecuadrada de Molina, Morenilla, dehesa
de Teros, Tordellego y Despoblado de mortus. Comprende 1.500 fanegas
de tierra de labor, y produce legumbres y granos. El terreno, es muy
quebrado, de piedra caliza y montuoso; solo ofrecen llanura, unas
cañadas inmediatas al pueblo. Este, pertenece a la provincia de
Guadalajara, al partido de Molina, y a la audiencia antigua y
capitanía general de Madrid, de cuyos puntos dista respectivamente
veintiséis, cuatro y treinta y seis. Cría bastante ganado lanar y
cabrio, leñas de carrasca y roble, y canteras de piedra, que
labrada, parece mármol ó jaspe. Habiendo sido batidas las fuerzas
carlistas de Cabrera, en 15 de Diciembre de 1835, por él general
Palarea, en los campos de Molina, fueron a curarse muchos heridos a
este pueblo, donde pernoctaron causando muchos gastos, que se
repitieron después con frecuencia. Tiene mediana casa rectoral, y
corresponde al arciprestazgo de Tordesilos, asistiendo con Traid al
vecino puedo de Torrecuadrada, que es su centro de Conferencias. En
este pueblo, está el sitio llamado Las Navas, bosque real del
infante D. Alfonso el Sábio, donde solía pasar varias temporadas
cazando. Este bosque, fue cedido después, por la infanta Doña
Blanca, a Garci Gil de Quiñones, yerno del Señor de Villel, el año
1285.
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